1.LA ABSOLUTA SOBERANÍA DE JESUCRISTO
Jesucristo es el SEÑOR y tiene la preeminencia absoluta sobre todo lo creado. Este principio está por encima de cualquier otro, y ha de regir la fe y práctica cristianas.
2.LA SANTABIBLIA, ÚNICA NORMA DE FE Y PRÁCTICA
La Biblia es el registro escrito de la revelación de Dios a la humanidad. Contiene la voluntad de Dios para la vida de cada creyente. Las Sagradas Escrituras constituyen la Palabra de Dios y dan testimonio de CRISTO EL SEÑOR (la Palabra hecha carne), quien nos mandó permanecer en su Palabra y ser hacedores -y no sólo oidores- de la misma.
3. UN CULTO ESPIRITUAL Y SENCILLO
El culto, o acto común y conjunto, de adoración a Dios ha de realizarse por los cristianos en espíritu y en verdad, pero también con sencillez, con respeto y con orden, procurando la armonía y participación de todos los creyentes.
4. VALOR DEL HOMBRE Y RESPONSABILIDAD PERSONAL
El hombre ha sido creado por Dios a su imagen y semejanza, siendo, por tanto, el eje o centro de la creación. Sin embargo, los seres humanos no son cristianos por el mero hecho de nacer, sino que el cristianismo, en su más pura concepción, es la realización y el desarrollo de la vida mediante la fe personal y responsable en JESUCRISTO.
5. DERECHO AL LIBRE EXAMEN DE LAS ESCRITURAS Y DE LA PROPIA CONCIENCIA
La Biblia y la promesa del Espíritu Santo son para todos, sin acepción de personas, de manera que, cualquiera tiene derecho a examinar su vida ante Dios, de forma personal y directa, a la luz de las Sagradas Escrituras y con la guía del Espíritu Santo. Sin embargo, la facultad de examinar libremente las Sagradas Escrituras no admite la interpretación privada en menoscabo de la Verdad Bíblica.
6. LIBERTAD RELIGIOSA
La libertad religiosa es un derecho de todo hombre y, como tal, debe ser defendido y respetado.
7. EVANGELIZACIóN DEL MUNDO
Sin perjuicio del escrupuloso respeto a la libertad de conciencia de cada cual, los cristianos tienen el compromiso y la responsabilidad, a nivel personal y como Iglesia, de proclamar a Jesucristo como Salvador y Señor de toda la humanidad, y de comunicar y compartir el Evangelio con la familia, el barrio, la ciudad, su país y el resto del mundo, discipulando a los creyentes por medio de las enseñanzas bíblicas y la práctica de la vida cristiana.
8. RESPETO A LA AUTORIDAD CIVIL
Los cristianos bautistas españoles manifiestan su respeto a las órdenes y decisiones lícitas de las autoridades legítimamente establecidas, siempre que sean compatibles con la Palabra de Dios.
9. SEPARACIóN DE IGLESIA Y ESTADO
Las enseñanzas de Jesucristo muestran claramente que la Iglesia y el Estado pertenecen a ámbitos distintos, con diversos objetos y fines, por lo que ni los poderes del Estado deben controlar, ni inmiscuirse en las tareas de la Iglesia, ni la Iglesia debe controlar ni entrometerse en los poderes del Estado. No obstante, ante intereses comunes como aumentar la calidad moral de los ciudadanos, o socorrer y ayudar a necesitados y marginados, visitar enfermos y presos, instruir a los analfabetos, etc., los cristianos fomentarán la colaboración mutua, sin perjuicio de la absoluta separación entre la Iglesia y el Estado.
10. MAYORDOMíA CRISTIANA
Las Iglesias Bautistas deben ser sostenidas económicamente por los propios miembros, mediante los diezmos y ofrendas, como parte del culto a Dios. Cada cristiano bautista, reconociendo que "de Dios es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en él habitan", ha de considerarse un administrador inteligente y responsable de sí mismo y de cuanto tenga o utilice, pues de todo ello ha de rendir cuenta a Dios.
11. ADMINISTRACIóN ECLESIáSTICA CONGREGACIONAL
Bajo la autoridad divina y con la guía del Espíritu Santo, la administración eclesiástica de cada Iglesia Bautista recae en la Congregación, en la que cada miembro tiene idénticos derechos y obligaciones. Además, los cristianos bautistas tienen el deber de potenciar y ejercitar sus dones para provecho común.
12. AUTONOMíA E INTERDEPENDENCIA DE LAS IGLESIAS
Las Iglesias cristianas bautistas son congregaciones autónomas unas de otras, con criterios, decisiones y manifestaciones propias. Sin embargo, fomentan y desarrollan la interdependencia, la unión fraternal y la cooperación para el cumplimiento de los fines comunes con otras Iglesias y Organizaciones Evangélicas a nivel local, regional, nacional o mundial.
13. COMPAÑERISMO CRISTIANO
Los cristianos bautistas cultivan el compañerismo fraternal con todos aquellos que han aceptado a Jesucristo como Salvador personal y Señor de sus vidas. La comunión de todos los verdaderos creyentes estimula la fe y el crecimiento cristiano, y supone un gozo personal y colectivo.
CONFESIÓN DE FE
En primer lugar hemos de decir que la autoridad para fundamentar lo que se cree, no reside en ningún credo, ni confesión de fe, sino en la Palabra de Dios.
Una declaración de fe bautista representa el consenso de lo que cree un grupo que se identifica por ese nombre. El porqué de las doctrina que nos son comunes, está en la fuente única de donde proceden: La Santa Biblia.
I. LAS ESCRITURAS: Creemos que la Santa Biblia fue escrita por hombres divinamente inspirados; que tiene a Dios por autor, por objeto, la salvación, y por contenido, la verdad sin mezcla de error; que revela los principios conforme a los cuales Dios nos juzgará; y que constituye la norma suprema sobre las conductas, creencias y opiniones de los hombres.
B. EL DIOS VERDADERO: Creemos que, de acuerdo con las Sagradas Escrituras, hay un único Dios, vivo y verdadero, creador del cielo y de la tierra y de todo lo que en ellos hay, con existencia propia, o sea, no creado. Dios, según su propia naturaleza, es eterno, omnisciente, omnipresente y omnipotente. Dios es amor, es justo y es santo, un solo Dios en tres personas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, coeternos e iguales en perfección divina, pero con distintos cometidos en la redención de la humanidad, y perfectamente unidos en un solo ser.
Dios el Padre: Dios, como Padre, reina con cuidado providencial en su universo, en sus criaturas y en la historia humana, según los propósitos de su gracia. Dios es verdaderamente Padre de todos aquellos que llegan a ser sus hijos por medio de la fe en Cristo Jesús.
Dios el Hijo: Cristo es el Hijo eterno de Dios. En su encarnación como Jesús de Nazaret fue concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Jesús reveló y cumplió plenamente la voluntad del Padre. Se hizo completamente hombre, mas nunca cometió pecado. Honró la ley divina con su obediencia personal, y con su muerte en la cruz proveyó la redención del hombre. Fue levantado de entre los muertos con un cuerpo glorificado y apareció a sus discípulos como la persona que estaba con ellos antes de ser crucificado. Ascendió a los cielos y ahora está exaltado a la diestra de Dios el Padre, siendo el único Mediador entre Dios y los hombres, ya que tiene naturaleza divina y humana. Jesucristo volverá con poder y gloria para juzgar al mundo y para finalizar su misión redentora; mientras tanto mora en todos los creyentes como Señor y Salvador.
Dios el Espíritu Santo: El Espíritu Santo es el Espíritu de Dios. Él inspiró a unos santos hombres de la antigüedad para que escribieran las Escrituras. Él capacita a los hombres para que entiendan la verdad, convence de pecado, de justicia y de juicio. Llama a los hombres para que acudan al Salvador, efectúa la regeneración y exalta a Cristo. El Espíritu Santo conforta a los creyentes y les otorga los dones espirituales con los que la iglesia es edificada. Preserva al creyente hasta el día de la redención. Su presencia en el cristiano garantiza que Dios conducirá al creyente hacia la madurez espiritual. Ilumina y da poder al creyente y a la Iglesia en la adoración, la evangelización y el servicio.
C. EL PECADO DEL HOMBRE: Creemos que, según las Escrituras, el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios a quien ha de obedecer. Pero nuestros primeros padres (Adán y Eva) pecaron desobedeciendo a Dios, quedando sometidos o expuestos al juicio divino. El pecado produce la separación entre Dios y el hombre y arrastra a éste hacia la condenación, sin que pueda alcanzar la salvación por sus propios méritos, ni por sus propias obras.
D. LA SALVACIÓN: Creemos que, según las Escrituras, la salvación significa pasar de muerte a vida; es decir, pasar de estar espiritualmente muerto y condenado a causa del pecado, a tener vida: Una nueva vida eterna con CRISTO, primero aquí en la tierra y, luego, tras la muerte física, en los lugares celestiales. La salvación supone la reconciliación con Dios, y se obtiene mediante el arrepentimiento sincero y la fe (genuina o auténtica) en el Señor Jesucristo y en su obra redentora e intercesora.
En su sentido más amplio, la salvación comprende la justificación, la regeneración, la santificación y la glorificación.
Justificación .- Creemos que la justificación es un acto de Dios y un estado del cristiano. En el instante en que el pecador arrepentido acepta por la fe la gracia divina, que nos es ofrecida en la expiación vicaria de Jesucristo en la cruz, pasa a estar justificado, es decir, es declarado justo delante de Dios y liberado de Su ira y de la condenación eterna, que por su injusticia merecía, recibiendo en su lugar los beneficios de la salvación obtenida por Jesucristo.
Regeneración.- La regeneración es el nuevo nacimiento en Cristo Jesús que se produce por obra del Espíritu Santo, y constituye el comienzo de una vida nueva caracterizada por la obediencia al Evangelio y los frutos del arrepentimiento y la fe.
Santificación.- La santificación es un proceso que comienza con la regeneración y concluye en la glorificación. Mediante la santificación, los creyentes van siendo perfeccionados por el Espíritu Santo siguiendo el modelo de Cristo, y son capacitados para hacer la voluntad de Dios, conforme a los propósitos divinos.
Glorificación .- La glorificación es la culminación de la salvación y la participación de la gloria eterna de Cristo: un estado gozoso, final y permanente de los redimidos.
E.- LA PERSEVERANCIA DE LOS SANTOS O VERDADEROS CREYENTES: Creemos que, según las Escrituras, los redimidos en Cristo, o sea los nacidos del Espíritu, no apostatarán de la fe, sino que perseverarán hasta el fin. Esto distingue a los verdaderos creyentes de aquellos que superficialmente hacen profesión de fe; pues los cristianos auténticos son guardados por Dios y nada ni nadie les podrá separar del amor de Dios en Cristo Jesús.
F.- UNA IGLESIA CRISTIANA EVANGÉLICA: Creemos que, según las Escrituras, la Iglesia fue fundada por Jesucristo, que es la cabeza de la Iglesia.
Que cada iglesia local está formada por quienes públicamente han confesado a Jesucristo como su Salvador y Señor, dando testimonio de su fe en Él y manifestando su compromiso con la propia iglesia por medio del bautismo.
Que las iglesias locales son cuidadas y dirigidas por CRISTO (cabeza de la Iglesia) a través de sus miembros, siendo éstos capacitados, según los dones espirituales, como pastores, maestros, diáconos, etc., para la edificación del Cuerpo de Cristo.
Que la administración de cada iglesia es responsabilidad de todos y cada uno de sus miembros.
Que los fines de la iglesia son la adoración a Dios, la proclamación del Evangelio, la enseñanza de las Escrituras, la comunión de sus miembros, y el servicio a los demás.
Y que los medios con que cuentan las iglesias para el cumplimiento de sus fines son tanto materiales como espirituales: los materiales vienen mayormente de las ofrendas de los miembros (diezmos y ofrendas); y los espirituales están constituidos por la gracia de Dios, la presencia de Cristo y los dones del Espíritu Santo.
G.- EL BAUTISMO CRISTIANO Y LA CENA DEL SEÑOR: Creemos que, según las Escrituras, las dos únicas ordenanzas dadas por Cristo a la iglesia son el bautismo y la cena del Señor:
1. El Bautismo. Creemos que, según las Escrituras, el Bautismo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo sólo ha de administrarse a quien ya profese fe personal y genuina en JESUCRISTO, practicándose por inmersión en agua para simbolizar la muerte a la vieja naturaleza o vieja vida y la regeneración interior hacia una nueva vida en comunión con Cristo y con la Iglesia. El Bautismo es un requisito para participar de la cena del Señor y de los derechos y obligaciones como miembro de la iglesia.
2. La Cena del Señor. Creemos asimismo que, según las Escrituras, la institución de la Cena del Señor es otra ordenanza que han de practicar los miembros de la iglesia, tras un detenido examen de conciencia y arrepentimiento en su caso, tomando pan y vino después de dar gracias a Dios. El pan y el vino no imparten gracia, sino que simbolizan o representan el cuerpo y la sangre de CRISTO, entregado y derramada respectivamente para la remisión de los pecados de toda la humanidad. La celebración de la Santa Cena constituye un testimonio de fe, y un acto de proclamación de la muerte redentora y de la resurrección gloriosa del SEÑOR hasta su segunda venida.
H.- EL DÍA DEL SEÑOR: Creemos que, según las Escrituras, cada primer día de la semana debemos de congregarnos para dar culto a Dios, proclamando y celebrando la resurrección de Cristo.
I. EL JUICIO Y DESTINO ETERNOS: Creemos que, según las Escrituras, Cristo regresará a la tierra de una manera imprevista, personal y visible en gloria y que, seguidamente, habrá un juicio final. Y el SEÑOR pondrá a unos a su derecha, para que disfruten en el cielo de la gloria celestial, y a otros, a su izquierda para condenación eterna en el infierno.